Con el respaldo principal de México, la Argentina tiene todo acordado para asumir la presidencia pro tempore de la organización regional. El organismo, creado en el 2010, está compuesto por todos los países americanos salvo Estados Unidos y Canadá –y, desde el 2020, tampoco está Brasil que se autoexcluyó– y funciona como un mecanismo de integración regional alternativo a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Desde hace un tiempo que Alberto Fernández, junto a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador, busca reflotar la relevancia política de la Celac, especialmente luego del papel que desempeñó la OEA de Luis Almagro en el golpe de Estado a Evo Morales. El objetivo de ambos mandatarios, que son aliados estratégicos en la región, consiste en relanzar el organismo en tanto una unidad concreta que trabaje para mejorar el diálogo político entre los países que la integran y que le escape a «la agenda que dictan desde Washington y que poco tiene que ver con los intereses de la región», tal como definieron desde la Cancillería argentina. Recordemos que en menos de un año Argentina, bajo ésta adminisración, ha podido presidir de manera pro tempore el MERCOSUR, por primera vez el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y ahora con gran chances de que lo sea la CELAC. Esperemos los frutos.



