Cómo funcionó la Gestapo de Vidal con un docente de la Media 14 de Quilmes (Ex-Colegio Nacional)

04/01/2022

Voy a contarlo en primera persona, porque acompañé todo el proceso y no quiero dejar pasar ni un detalle de la sorprendente operación judicial, policial y de prensa de la que fue víctima el Profesor Mario Jimenez.

Corría el mes de octubre de 2017 y cientos de amenazas de bomba eran recibidas en las escuelas de la provincia. Estábamos cenando con mi hijo, mirando el partido de Argentina, cuando recibí el llamado de Mario, «me están allanando, no se el motivo». Me fui para la casa, no había ningún patrullero, pero si varios vehículos no identificados.
Mario vive en el departamento del fondo de un PH. En el departamento a la calle viven su madre, su hermano y su sobrino. Allí adelante está instalado el teléfono de línea del que quedaron registrados llamados a la Media 14, cosa lógica, ya que la madre de Mario llamó varias veces para interesarse por la salud de su nieto, que es estudiante en el establecimiento.
Ese resultó ser el «justificativo» del allanamiento. Pero no sólo se limitaron al teléfono de línea, ni al departamento de adelante. Ingresaron al departamento de Mario, particularmente apuntaron a los celulares, también encontraron un viejo revólver sin uso, de su propiedad, pero con la tenencia vencida. Lo que me sorprendió fue una foto que armaron los policías, con el arma, los celulares encontrados en el domicilio, al que le sumaron los celulares de los propios efectivos (que se llevaron luego de la foto). Luego se entenderá la importancia de la misma.
El allanamiento finalizó alrededor de las 23 y permanecí con la familia un largo rato luego que la policía se había retirado.
De madrugada, estaba ya durmiendo en mi casa, recibí un llamado de una compañera diciendo «Mario está preso». Le dije que eso no era cierto. Me respondió prendé la televisión. Así lo hice y todos los medios nacionales difundían la foto tomada por los policías, la de Mario y afirmaban en base a un comunicado firmado por Ritondo (si, por Ritondo emitido a la medianoche), donde se afirmaba que el profesor responsable de las amenazas estaba detenido.
Lo llamé a Mario, le dije que en la televisión decían que estaba preso. Me dijo, si estuve todo el tiempo con vos! yo me estoy preparando para ir al Renar a resolver lo de la tarjeta del revolver. Eran mentiras, pero esto no termina ahí.
A la mañana de ese mismo día la vereda del Colegio Nacional de Quilmes se vistió de móviles de los canales nacionales. El público escarnio de un docente declaradamente peronista, que había sido Consejero Escolar por el PJ, con fotos publicadas de las Madres y de Cristina era la perla de la campaña electoral en curso para Vidal, Ritondo y Molina en Quilmes, habían dado con «la base de operaciones desde donde el kirchnerismo generaba caos amenazando con bombas a las escuelas».
Pudimos movernos rápido, no sin lucha aprovechamos la presencia de los móviles televisivos para decir la verdad.
Lxs compañerxs de Mario se solidarizaron. Hicimos una convocatoria a su domicilio para rodearlo de protección (se concentró gran cantidad de compañeros y compañeras), porque un grupo de policías se le instaló allí con la amenaza de detenerlo. Con el Dr. Roberto Cipriano de la Comisión Provincial por la Memoria nos hicimos presentes en la Fiscalía actuante. La maniobra policial era clara: por un lado le decían a Mario que fuera al Juzgado el lunes, y por otro lado le decían al Secretario de la Fiscal que Mario se negaba a comparecer. Lo querían preso, ya que era viernes y sabían que la Fiscalía no lo iba a esperar hasta el lunes. Pudimos parar la orden de detención que ya estaba a la firma, comprometiéndonos con la Fiscalía a que nosotros lo íbamos a ir a buscar a la casa. Cosa que cumplimos y demostró que la policía mentía.
La tan difundida foto nunca fue incluida en el expediente Judicial. Nunca se lo imputó a Mario por las amenazas de bomba, fue puro humo mediático, pero si sirvió para separarlo «preventivamente» del cargo de profesor.
Hoy Mario está felizmente jubilado, se fue bien con la docencia quilmeña y la comunidad educativa, porque pudimos desnudar en un caso particular lo que hoy muestra un plan sistemático de persecución a opositores políticos, conocida como la Gestapo de Vidal.

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