Un consorcio encabezado por Rowing y Transclor ofreció USD 340,2 millones por las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) y se quedó con la concesión para operar la compañía durante los próximos 30 años, con la posibilidad de extender el contrato por una década más.
La adjudicación representa un nuevo avance del Gobierno de Javier Milei en su política de reducir el Estado en empresas de servicios y terminar con un esquema sostenido durante años mediante transferencias de fondos públicos.





