La Sala I de la Cámara Federal, integrada por Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, hizo lugar a un planteo de la defensa de Gerardo Ferreyra, el único empresario que permaneció detenido en la causa por las anotaciones del chofer Oscar Centeno.
Ferreyra estaba detenido desde agosto del año pasado y hacía poco había sido beneficiado con prisión domiciliaria. En la resolución que se conoció el miércoles tomaron en consideración que la causa ya está elevada a juicio oral, por lo que no podría entorpecer la investigación, la falta de antecedentes penales del imputado y el estricto cumplimiento de las condiciones de su prisión domiciliaria.
En el fallo, además, le pidieron al juez Claudio Bonadio que fije la fianza para su liberación, quien estableció el monto en 50 millones de pesos
La de Ferreyra es una historia particular, no solo por haber sido el único empresario implicado en el supuesto pago de coimas a funcionarios del gobierno anterior, sino por lo que sucedió en torno a sus empresas, fundamentalmente, Electroingeniería.
El empresario denunció ante los mismos camaristas que le concedieron la libertad que fue extorsionado por Stornelli y Bonadio en el expediente de las fotocopias. En la audiencia que tuvo con los camaristas por videoconferencia (estaba preso en Ezeiza) dijo que el fiscal le dio dos posibilidades: declararse inocente y quedar detenido o arrepentirse, declarar «contra los mugrientos» (Néstor y Cristina Kirchner) y quedar en libertad automáticamente.




